Usos
Gastronómicos
Miel: La miel es un alimento muy energético debido a su contenido en azúcares simples, los cuales, son asimilados rápidamente por el organismo contribuyendo al mantenimiento del esqueleto (calcio) y a la regeneración de la sangre (hierro). Es utilizada como alimento desde hace miles de años y como remedio, debido a sus propiedades antibacterianas y efectos positivos para el organismo.
En nuestra gastronomía, son ilimitados los usos que se le puede dar a la miel, siendo frecuente su empleo tanto en repostería, para la elaboración de dulces y postres tradicionales o como sustitutivo del azúcar para endulzar bebidas como el té u otras infusiones. También se emplea en desayunos y meriendas para acompañar al pan o a las tostadas, en las que se suele combinar con aceite de oliva virgen extra o canela. Está presente en algunos platos como aderezo, tales como ensaladas, así como para ofrecer sabores agridulces en guisos de carne y de pescado o como acompañamiento de otros alimentos como el queso o la cuajada.
De la miel se obtienen también otros productos derivados como el hidromiel (vino de miel) y el vinagre.
Polen: El polen es un alimento con un alto contenido proteico, contando con una gran riqueza nutritiva natural. Comprende en distintas proporciones todo lo que es necesario para el organismo: proteínas, aminoácidos, hidratos de carbono y enzimas. Por este motivo, su ingestión suele tener fines dietéticos y/o terapéuticos, pudiendo ser consumido sólo o en combinación con otros alimentos como zumos, leche o yogur.
Terapéuticos
Miel: Desde muy antiguo, a la miel se le han reconocido propiedades terapéuticas y preventivas muy interesantes. Ya las culturas egipcia, hebrea, griega, hindú, persa y romana, entre otras, no pasaban por alto las valiosas propiedades de la miel, la cera, el propóleo o el veneno de las abejas. Dentro de la medicina alternativa, existe una disciplina denominada Apiterapia, la cual consiste en el cuidado de la salud y el tratamiento de enfermedades a través del consumo y la aplicación de los productos apícolas.
En la actualidad, los científicos reconocen una acción eficaz contra las infecciones, reforzada por una acción descongestionante de las mucosas de la garganta, si se toma con leche caliente.
También posee propiedades dermatológicas, empleándose tópicamente contra quemaduras y úlceras en la piel. Actúa como vasodilatador, diurético y laxante debido a su alto contenido en fructosa.
A continuación, se describen las propiedades terapéuticas de algunas de las mieles más conocidas:
- Miel de anís: Evita flatulencias.
- Miel de azahar de naranjo: Efectos calmantes en general. Antiespasmódica.
- Miel de bosque: Excelente para combatir las anemias, la disentería y las diarreas crónicas, y en uso externo, contra las hemorroides y fisuras anales.
- Miel de brezo: Desinfectante de las vías urinarias, además de diurética y antirreumática. Facilita la disolución de los cálculos de la vejiga.
- Miel de cantueso: Combate cólicos, flatos e indigestiones. En su uso externo se ha utilizado para lavar heridas debido a sus especiales propiedades antisépticas.
- Miel de castaño: Acelera la circulación sanguínea además de actuar como astringente en casos de disentería.
- Miel de encina: Antiasmática y contra las afecciones bronquiales y pulmonares.
- Miel de eucalipto: Es antitusígena y un energético desinfectante de las vías urinarias.
- Miel de espliego: Actúa como antiséptico de los pulmones y los bronquios para combatir las toses rebeldes, asmas, tos ferina, gripe y laringitis. Es tónica, antiespasmódica, diurética y antirreumática. Recomendada también para los cardíacos.
- Miel de romero: Favorece las funciones del hígado y está, sobre todo, indicada en los casos de ascitis con hígado hinchado, cirrosis e ictericia. Es un estimulante de probados resultados para combatir el agotamiento físico e intelectual.
- Miel de tomillo: Antiséptica y aumenta la energía y la fuerza física. Activa las funciones intestinales y está recomendada en catarros, bronquitis y rinitis. Es eficaz en los casos de depresiones
Polen: Se emplea para la elaboración de antialergénicos. Además, entre otras propiedades, favorece el buen funcionamiento intestinal y es antibiótico y estimulador de las células cerebrales. Se recomienda, siempre bajo la supervisión de un profesional cualificado, en casos de anemia, arteriosclerosis, colitis, trastornos del crecimiento, diabetes, gripe, impotencia sexual y próstata así como, a nivel general, para el mantenimiento de unas condiciones óptimas de salud.
Jalea Real: Las propiedades que posee la Jalea Real la convierten en un complemento alimenticio idóneo en estados de debilidad o agotamiento físico o psíquico. Por ello es recomendable para el aporte de la energía necesaria que precisan los niños y jóvenes en edad escolar, debido a sus propiedades estimulantes del sistema nervioso. También posee propiedades antimicrobianas, lo que la hace recomendable para el refuerzo del sistema inmunológico como método de prevención ante la aparición de enfermedades como la gripe.
Propóleo: Por sus propiedades antisépticas, bactericidas, cicatrizantes y bacteriostáticas, el propóleo es empleado normalmente para favorecer la resistencia del organismo frente a infecciones.
Otros usos
- La miel, el polen y la jalea real son empleados también en cosmética, como elementos que forman parte de muchas cremas de belleza por sus propiedades para proporcionar suavidad a la piel.
- El propóleo se utiliza en la industria alimentaria como preservador de alimentos y en agricultura como cicatrizante de heridas en las plantas. También es empleado en la fabricación de barnices, pinturas y medicamentos.
- Aunque tradicionalmente se ha empleado en la elaboración de velas, el principal destino de la cera de abejas en la actualidad, son las industrias apícolas que se ocupan de la fabricación de nuevas láminas de cera para ser colocadas en los cuadros que se introducen en las colmenas.
- También se trata de una sustancia importante para la agricultura ecológica ya que actualmente, la cera de abeja es el único producto autorizado por el reglamento europeo CEE 2092/91 como cicatrizante para las heridas causadas en las especies vegetales tras la poda.

